Olivier

Olivier se sienta a la mesa y come con la mirada perdida mientras su amiga, tan íntima, le cuenta el secreto que ha guardado estas semanas. Tendremos un hijo, le dice con un aliento a pollo frito que no es de ella sino del local donde se encuentran. Olivier sigue con la mirada perdida mientras su amiga, tan íntima, sonríe con nerviosismo esperando que él se detenga en sus ojos o pronuncie una sentencia o simplemente se ponga de pie y se marche. Es un hombre me dijo el ginecólogo, y se va a parecer a ti, agrego yo. Olivier mastica y mastica porque sabe que alguna vez llenó la matriz cuando el placer lo abandonaba sabiendo que olería a pollo frito en algún local del futuro. Olivier mastica y traga porque sabe que esa, tan íntima su amiga, es tan frágil como él y no soportará saber que él nunca bajó del bus que lo llevaba esa tarde camino a la maternidad.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *