My Poetic de Mauricio Redolés

Oralidad en Redolés

El trabajo de Mauricio Redolés se presenta a si mismo como un intento de preservación de la cultura oral y un intento de preservación de la realidad de la vivencia cotidiana. Se trata, en términos generales, de expresiones de la cultura popular oral cristalizadas en el discurso. El trabajo de Redolés se presenta de igual manera en diferentes formatos, mezclándose la música con la poesía y el teatro. De esta manera, al margen de El Estilo de mis Matemáticas –pero incluidos parcialmente en éste–, sus trabajos de ¿Quién mató a Gaete? o Bailables de Cueto Road se enmarcan más bien en lo que podría denominarse, usando el concepto de Huyssen, en una tradición oral secundaria, es decir, los constructos culturales mediados por el disco, el micrófono, la radio, etc. En este sentido es que podríamos incluso considerar a trabajos como Bailables… como teatro en el teatro ya que contempla un simulacro de un simulacro al teatralizarse un típico programa de radio popular que ya es una teatralización, un juego de diálogos entendidos como guiones de lo cotidiano por tratarse de re-presentaciones de aquellos diálogos que se realizan en la vivencia.

Esto último podría conectarse con la idea de Parry (cit. en ong, 1972; p: 26) sobre la construcción de los grandes poemas épicos de la antigüedad. Parry propone la presencia de fórmulas mnemotécnicas y epítetos a fin de recordar extensos fragmentos de una obra oral. En el caso de los diálogos de los locutores de Bailables… encontramos una serie de fórmulas que podrían encontrarse repetidas en cualquiera de los programas de radio a los que se pretende emular (programas hoy casi desaparecidos), fórmulas que van desde la repetición de fragmentos de diálogos hasta el uso de adjetivos poco frecuentes o arcaísmos.

En esa dirección y tal como lo veremos más adelante, el fragmento –fragmento que es insertado en su uso, es decir, en el modismo, en el garabato, en el juego fonético de palabras– va adquiriendo una importancia especial articulándose como una parte del presente que ya ha pasado.

Rasgos de Oralidad

Si bien resulta indudable que el trabajo de Redolés vendría a sostenerse en una tradición oral, nuestras deformaciones profesionales nos obligan a valernos de las categorías propuestas por Pacheco y ong para constituirse.

a) Noción de Tiempo Cíclico o no lineal (Ong, 1972; p: 144). En Bailables… encontramos un juego con la hora del programa, pues este termina no sólo horas antes de que comenzara, sino que se realizaría al menos en tres años diferentes si consideramos el número de años que Farmacia Real lleva atendiéndonos como reyes.

b) Construcción Colectiva (Ong, 1972: p: 149). La forma como se estructura el discurso de Redolés viene a reflejar la experiencia colectiva desde la voz de la individualidad, pero en interdependencia con nuestras vidas. El diálogo se elabora no sólo a partir de dos voces sino que es más bien polifónico, como en ¿Quién mato…? Redolés se alimenta de las voces individuales y las pone a dialogar. Un ejemplo de esto son los papelitos que recolecta en la calle con diferentes mensajes. Se trata de voces que interaccionan entre si sin saberlo y que sólo son organizadas desde una conciencia individual pues constituyen en si una obra de arte. La escritura de Redolés vendría a ser una escritura colectiva conformada por todas aquellos voces de las que se alimenta.

c) Tensión Sonido – Imagen (Pacheco, 19xx; p: 38-42). El juego discursivo de la obra de Redolés no se presenta como un contraste de claroscuros (como la obra de Alfonso Couve) sino más bien como un contraste de graves y agudos que se refleja con mayor precisión durante la declamación de sus poemas, en la que el acento del español de Chile –que verbaliza la frase desde el grave hacia el agudo– se llena de inflexiones casi líricas a mitad de camino, pero siempre funcionales al discurso.

d) Otros rasgos importantes (Pacheco, 19xx; p: 38-42) sobre los que ya hemos hecho mención vendrían a ser el uso de la repetición y de otras técnicas mnemónicas, la importancia del humor de raigambre popular y culta y el uso de la música como parte de la puesta en escena.

El Lenguaje como Herramienta de Dominación

En 1984 de Orwell, una de las herramientas que el sistema de dominación contemplaba era la prohibición del uso de ciertas palabras. En el poema No Importa, Redolés advierte:

Hay viejos culiaos que no creen que en un poema se pueda decir viejo culiao / No importa oh!

Una lectura de este verso podría implicar la presencia de un lenguaje prohibido por el canon, es decir, por los viejos culiaos. Pacheco sostiene: este poder ideológico se ha sustentado sobre el dominio preponderante ejercido por esa elite sobre la escritura, la imprenta y otras tecnologías comunicacionales (Pacheco, 19xx; p.16). El mismo Nicanor Parra llama a los poetas a bajar del Olimpo, sosteniéndose en la tradición poética que pareciera inaugurar en Chile Carlos Pezoa Véliz. La palabra endiosa en la medida en que es la elite la que define y circunscribe los límites de la poesía, en perjuicio directo de la cultura popular. En la misma tradición popular, la estética de Pablo de Rokha propone una alta cultura de masas, resignificando la noción clásica de cultura y transformándola en una mixtura que valora el lenguaje popular, la vivencia popular y sus significados, y la pone a dialogar con los grandes constructos ideológicos. Pareciera que Redolés sigue esa línea en la medida en que genera una ruptura de las jerarquías del conocimiento y del lenguaje, expresando conceptos de profundo valor ideológico con un lenguaje cercano a lo popular. Vendría a ser algo como llevar la poesía a terreno utilizando los medios de comunicación (como el simulacro radial y el disco) o la comunicación directa (como el concierto). Es en ese juego que se presenta el diálogo y la obra de Redolés inquieta con su sentido colectivo y abierto, rompiendo el monopolio de la artisticidad y de la literariedad (Pachecho, 19xx; p: 16). De ahí que termina no importando que haya viejos culiaos pues a pesar de su existencia podemos escuchar a la otra mitad de la humanidad que sangra una vez al mes por toda la humanidad.

Memoria Urbana

Podríamos entender la obra de Redolés como un registro histórico alternativo que se enfrenta a la historia oficial (Huyssen, 1999; p: 3), pero resulta aún más interesante considerar el rescate del fragmento que se presenta como parte de una memoria urbana y que va construyendo una topografía del espacio (del barrio, en el caso de Bailables… o de Bello Barrio) y del tiempo. Es una memoria urbana que no sólo rescata el pasado sino que lo dinamiza construyendo un presente. De esa forma el límite se rompe y el rescate reconstruye en un juego en el que no sólo se preserva la subjetividad sino que ésta interactúa, haciendo a la obra de Redolés dinámica, en oposición a la fría estaticidad del monumento o del museo (Huyssen, 1999: p: 4)

Desde una perspectiva diferente, los sucesos políticos chilenos de los años 70 y 80 que se constituyeron innegablemente en un trauma colectivo, son vistos por Redolés desde una perspectiva de la cotidianeidad. Un tema de elevada complejidad como es la tortura viene a mostrarse desde una perspectiva llena de ironía (y por lo mismo humor, aunque sea humor que duele) en ¿Qué será de mi Torturador?, donde se pregunta por el destino del sujeto que lo torturó después de su detención en Valparaíso en 1974. Es de esta manera como la experiencia traumática pervive en la memoria pero se aleja de la simple reducción de la memoria a trauma (Hyussen, 1999: p: 2). La vida incluye el dolor, pero este no se sacraliza sino que se inserta en el continuo cotidiano que incluye al sexo, la muerte, la risa, el uso de drogas, la violencia política y el amor; temas que tampoco son sacralizados, ni satanizados, ni romantizados, sino vistos desde aquella posición que dice claramente sin decir, desde aquel lenguaje indirecto propio del chileno y que ironiza sobre la propia vida. Así es como Redolés sugiere finalmente algo mucho más profundo que en la poesía cabe todo, ya que más bien propone que la vida es poesía.

Ready Made

La utilización que hace Redolés del fragmento de la cultura popular, del instante de una vida de un sujeto que dice algo que por ser el lenguaje dinámico se va transformando y perdiendo, podría entenderse como un ready made del habla urbana.

Duchamp recordaba una anécdota en la que durante una exposición de sus obras, unos obreros habían dejado olvidados unos implementos en una sala y los encargados del lugar no se atrevían a removerlos porque pensaban que se trataba de una instalación. Entonces, según Duchamp, la obra de arte se constituía en la medida en que era definida como obra de arte y no por si misma, en este caso por estar dentro de un museo. El mismo urinario que Duchamp usó en su famosa instalación podría haber sido usado para orinar si estuviese en un baño, pero por el hecho de estar en una sala de exposiciones nadie pensó en hacerlo. En el caso del trabajo de Redolés, la obra de arte se constituye en la medida en que es redefinido el lenguaje popular como obra de arte. Una grosería (como varias de las que usa Nicanor Parra en El Poeta y la Muerte) adquiere una categoría estética por perpetuarse en un texto, categoría que no tiene en la voz popular.

Otras Temáticas

Además de las nociones estéticas que acabamos de mencionar, desde el punto de vista temático encontramos ciertos elementos que resultan interesantes de mencionar además de los ya vistos. Así, a la crítica de la violencia política durante la dictadura militar se suma la crítica a la izquierda postdictadura, que no sólo no fue capaz de concretar los sueños del pueblo sino que además traicionó las ideas que originalmente sostenían, tal como vemos en el poema Tangolpiando..

En segundo lugar encontramos la referencia a la mujer y a las relaciones desde una perspectiva no romantizadora. El sexo y el amor son vistos como una fracción de la vida pero no como el eje articulador de la existencia.

Finalmente, el exilio de Redolés en Londrés influye sobre su poesía en la medida en que esta se encuentra llena de referencias, intertextualidades y fragmentos en inglés, produciéndose un diálogo entre las culturas.

Poesía es un Trazo de Memoria en el Lenguaje

A modo de poética personal, Redolés cierra el Estar de la Poesía con el texto My Poetic, que irrumpe diciendo: para mí, poesía es un trazo de memoria en el lenguaje.

De acuerdo a lo que hemos visto hasta ahora, encontramos en la obra de Redolés un indudable intento de conservación y recuperación de un pasado, pero no entendido como un pasado nostálgico, sino como un pasado del instante. Se trata entonces de una reconstrucción que busca impedir que aquellos fragmentos de los que se constituye la vida humana, o la vida de un barrio, o de un país, se diluyan en el olvido que implica la fragilidad de la memoria. La voz lírica se levanta como muchas voces que sostienen los discursos de la ciudad.

Como decíamos cuando nos referíamos al ready made, aquel trazo de memoria que implica la realización de un discurso subjetivo en un determinado instante, es decir, cuando el lenguaje se realiza en el habla, se transforma en poesía en la medida en que su condición estética es elevada por la voz del poeta y por el objeto cultural que es el libro o el disco. Entonces explota la subjetividad de la memoria y se constituye en un fragmento de la cultura que es la literatura. Es el ajuste de cuentas que propone Redolés en tanto el habla popular mantiene una relación más estrecha con el juego que la asfixia en la que nos encontramos cuando nos ponemos el saco de las palabras. Este ajuste de cuentas vendría a ser el desenmascaramiento del que Perlonguer hace su poética, pues la palabra significa en la medida en que pierde el dinamismo, en la medida en que se cristaliza. Pero la palabra popular sigue siendo dinámica, aunque nuestra miopía nos impida cada vez más verla en movimiento.

Bibliografía

• Redolés, Mauricio (2000)
Estar de la Poesía o El Estilo de mis Matemáticas. Santiago. Beta Pictoris
• Huyssen, Andreas (1999)
“La cultura de la memoria: medios, política y amnesia”, en Revista de crítica cultural Nº18, junio.
• Ong, Walter (1972)
Oralidad y escritura. México, Siglo XXI.

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