La Cultura Rokhiana (Prólogo a “120 poemas para Pablo de Rokha”)

portada-120-poemas-para-pablo-de-rokha---varios-autoresNo me cabe la menor duda que la poesía chilena tiene una deuda enorme con Pablo de Rokha. No lo digo pensando repetitivamente en la postergación a la que su obra se vio enfrentada mientras el poeta estaba vivo y que, de ninguna manera, el tardío premio nacional vino a conciliar. Tampoco me refiero al “exilio político” al que fue condenado por esa policía arcaica de la moral revolucionaria. Lo digo, más bien, constatando que su figura, su vida y su poesía se actualizan día a día en la obra de un número creciente de jóvenes poetas que, generación tras generación, han dado cuerpo a lo que podríamos llamar “la cultura rokhiana”. Es, sin lugar a dudas, un arquetipo vivo, una forma de entender el arte a partir de la integración entre la vida y la obra, una militancia en la que es necesario disponer de la propia existencia como material.

En “Arenga sobre el arte”, Pablo de Rokha presenta detalladamente su poética. Sostiene que es deber del artista “dar a las masas obreras y al pueblo inmortal, una poesía y una teoría correspondientes como forma, mito y planteamiento a la gran ansiedad heroica de un mundo que trae la revolución en las entrañas…”. Esas “formas artísticas nuevas” en oposición a las “formas artísticas viejas” de la sociedad burguesa han de luchar por la “revolución social en el campo de la belleza y del arte”. En ese sentido es que cada nueva generación de poetas encuentra en la obra rokhiana el impulso revolucionario, pues les insta a “luchar” por las formas trágicas, heroicas y épicas de HOY, arrastradas, dialécticamente, por esa imagen de futuro que es la sociedad de iguales.

En 1998, junto al grupo de amigos con quienes nos habíamos articulado en torno a la revista “Ojos Rojos”, realizamos nuestro primer homenaje al poeta. Se cumplían 30 años de su muerte y, a un costado del hotel Bristol, recordamos al Amigo Piedra leyendo su poesía. Con distintos compañeros de viaje y en distintos formatos lo hicimos casi año a año, hasta que ahora, casi dos décadas después de ese primer intento, no es su muerte lo que recordamos, sino el inicio de ese volcán fabuloso que fue su existencia, su voluntad, la que validó en su último momento, negándola.

Este libro es el resultado de la convocatoria al primer premio Askasis de poesía, que llevó por lema “120 poemas para Pablo de Rokha a 120 años de su nacimiento”. Recibimos casi cinco veces más que los 120 poemas que seleccionaríamos, demostrando la convocatoria que su figura tiene en artistas entre los 13 y los 78 años, provenientes de 17 países. Entre esos 120 seleccionados, elegimos a los ganadores, un primer lugar y cinco menciones honrosas, que son quienes encabezan el libro. Por cada uno de ellos, además del poema ganador, incluimos una breve selección de otros de sus trabajos. Se trata, en todos los casos[1], de obras cuyo valor literario es indudable y que, girando en torno a la obra o la figura del poeta, se constituyen como un aporte que dialoga con las mismas.

“Escrito en piedra al Amigo Piedra” de Claudio Vera del Canto (1991), nos sorprendió a todos, sin excepción, por el perfecto cruce que se construye entre la poética rokhiana y su propia voz lírica, actualizando y universalizando los referentes populares y generacionales. Es también lo que ocurre en “de Rokha desde el parnaso” de Alan Muñoz Olivares (1977), quien desde el epígrafe enfrenta a Nietzsche con Pink Floyd, en una propuesta que resulta integralmente orgánica. María Paz Valdebenito (1987), por su parte, nos presenta una obra que, con voz de mujer, dialoga con la obra rokhiana en “Elegía al epitafio en la tumba de Juan, el carpintero”. A diferencia de las anteriores, “Homenaje a la tormenta”, de Alejandro Zenteno (1955), se apropia de la voz rokhiana para homenajear al poeta, en sus palabras, para cantar la epopeya que resuena con sus versos. El caso de Raquel Fernández (1967) es completamente opuesto. En “Pablo Feroz” aparece con una voz nítida construyendo la imagen del poeta como una herida. Algo similar ocurre con Taty Torres (1961) en su poema “Rondando el círculo de Pablo de Rokha”. A partir de numerosas apropiaciones, la poeta nos va introduciendo en un mundo propio en que se funden sus figuras, susurrándose al oído, bebiendo uno del otro.

Sabíamos que cualquier criterio que empleásemos para elegir a los ganadores sería, en extremo, subjetivo y que, por lo mismo, no siempre haría justicia a las obras. Es por esto que entregamos al lector, en esta muestra mayor que son los seleccionados, el juicio del goce a través de su lectura. Asumimos, por lo mismo, que respecto de los poemas seleccionados[2] para la antología, producto de su heterogeneidad, resulta imposible hablar de unos, estableciendo algún criterio, sin dejar de hablar de los otros. Como podrán corroborar, se trata de obras escritas en los más diversos formatos, décima popular, sextina, verso libre, verso de largo aliento, prosa poética y un largo etcétera. De todas maneras, una cosa se puede decir de todos, sin excepción, razón por la que se encuentran publicados acá: son el reflejo de “la cultura rokhiana”.

Dejamos a ustedes, los lectores, este pequeño homenaje colectivo de quienes, de alguna manera o de otra, nos hemos encontrado con un rostro familiar después de leer, y más tarde devorar, la poesía de Pablo de Rokha

 

Santiago de Chile, julio de 2014

 


 

[1]                      Con excepción del poema ganador, que encabeza este libro, tanto el orden de publicación de las menciones honrosas, como de los seleccionados, son totalmente arbitrarios.

 

[2]                      Por diversas razones, algunos autores declinaron participar de la antología después de ser informados del resultado del premio. Por este motivo, en esta edición, no se incluyen la totalidad de los poemas seleccionados. A cambio, nos pareció justo incorporar una breve muestra de otros poemas, tanto del ganador, como de las menciones honrosas. Por esta razón, en estos seis casos, la obra ganadora es la que comienza la sección, y los poemas restantes, son parte de una producción poética que no participó del concurso.

 

1 comentario


  1. De todas las antologías donde aparezco como resultado de concutsos, esta es la que más me enorgullece por la admiración a Pablo de Rokha, su estilo y su poesía. Admiro a Chile y esta es mi primera publicación en vuestro país. Agradecido.

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