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	<title>Adrian Barahona</title>
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	<description>Literatura y Sociedad</description>
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		<title>Introducción a Antología del Realismo Cuático</title>
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		<pubDate>Sat, 09 Apr 2011 14:54:59 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
				<category><![CDATA[Antologia del Realismo Cuatico]]></category>
		<category><![CDATA[Editoriales]]></category>

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		<description><![CDATA[EL SURGIMIENTO DEL REALISMO CUÁTICO En 1994, durante una conversación con Mauricio Valenzuela, pensamos en algunos acontecimientos que habían ocurrido durante la última semana. Divagamos sobre la posibilidad de contarlos a otros y llegamos a la conclusión que no era posible. ¿Qué era lo que había que ocultar, lo que había que proteger? Curiosamente, lo [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.adrianbarahona.cl/wp-content/uploads/2011/04/portada-antologia-del-realismo-cuatico-varios-autores.jpg"><img class="alignleft size-full wp-image-318" style="margin: 5px;" title="portada-antologia-del-realismo-cuatico-varios-autores" src="http://www.adrianbarahona.cl/wp-content/uploads/2011/04/portada-antologia-del-realismo-cuatico-varios-autores.jpg" alt="" width="194" height="300" /></a>EL SURGIMIENTO DEL REALISMO CUÁTICO</p>
<p>En 1994, durante una conversación con Mauricio Valenzuela, pensamos en algunos acontecimientos que habían ocurrido durante la última semana. Divagamos sobre la posibilidad de contarlos a otros y llegamos a la conclusión que no era posible. ¿Qué era lo que había que ocultar, lo que había que proteger? Curiosamente, lo que estaba en juego era nuestra credibilidad. Aquello que había ocurrido estaba por encima de la lógica humana, partes de lo que podríamos contar haría, inmediatamente, que nos tacharan de <em>cuenteros</em>. Y aunque de alguna manera era cierto porque, particularmente, yo era <em>cuentero</em> mientras él era, preferentemente, <em>versero, </em>hicimos una especie de pacto para relatar los sucesos: había que <em>suavizar</em> las historias para que se hiciesen creíbles, aún en desmedro de la misma realidad. Bajo esa lógica comenzamos a contar y escribir lo sucedido.</p>
<p>Casi una década más tarde, a fines de 2001, navegando por la red encontré ciertos documentos <em>fundacionales</em> de cierto <em><a href="http://www.estandarte.com/antiguo/leer/ensayo/E-10001/ensayo1.shtml"target="_blank"rel="nofollow"title="Realismo Cuántico" >realismo cuántico</a></em> chilensis. Como conocía al autor de esos textos y creía que la intención de un escritor al publicar era, además de ser leído, ser comentado, redacté una breve carta a la que llamé “el realismo cuático”. Lamentablemente, y como la mayoría de las cosas que ocurren en Chile, mi acto comunicativo falló. El texto fue entendido como una ofensa, un insulto para con quienes “se atreven a proponer algo”. En ese contexto escribí  el segundo de los textos, en el que intenté explicar mis dichos. Tuvo una mejor acogida que el primero, y, más tarde, después de algunos breves mensajes, dejamos de escribirnos.</p>
<p>Pasaron varios meses hasta que noté que, sin darme cuenta, había sido “protagonista” de la “querella entre los cuánticos y los cuáticos”. Aparte de la risa que eso me dio, decidí reestructurar el texto y volver a publicarlo bajo el nombre de “<a href="http://www.adrianbarahona.cl/primer-manifiesto-del-realismo-cuatico/"target="_blank"rel="nofollow"title="Primer Manifiesto del Realismo Cuático" >Primer Manifiesto del Realismo Cuático</a>”, cosa que ocurrió finalmente en noviembre de 2003. Publiqué también el “Segundo Manifiesto”, que no era más que la larga carta que le había enviado a este amigo cuántico en respuesta a su enojo, carta que, de pasadita, corregí para que fuera más coherente con el concepto que ya comenzaba a vislumbrar: esa tensión entre la realidad y la verosimilitud que tiene por campo de batalla a nuestro cerebro. No contento con eso, decidí redactar el  “Tercer Manifiesto”, que estuvo listo y publicado una semana más tarde.</p>
<p>En ese tercer manifiesto, que surge, al igual que el concepto inicial, de una conversación, esta vez, con Alejandro Moreau, intento dejar más claro de qué se trata esta cosa, medio informe, del realismo cuático: “todo aquel que se aferra a la <em>realidad</em> porque siente que su vivencia, su cotidiano hacer se desgarra en lo que la lógica mercantil llama verdad, verosimilitud, coherencia, autenticidad, e incluso, con la soberbia desbordando por las orejas, realidad; ese, ha entrado en los dominios del realismo cuático”. “Queremos ser escritores realistas, nos gusta el mundo, creemos en la materia, afirmamos incluso que es la manifestación más pura del espíritu, por eso y porque no queremos que tu cerebro o el nuestro explote, le daremos una última oportunidad en el texto, haremos verosímil lo que para la lógica mundana no lo es, seremos cagones porque dejaremos el vuelo y las alas desplegados en nuestro recuerdo mientras te contamos sobre los aviones”.</p>
<p>Pasó otra media década hasta que conocí a <a href="http://www.lapollaliteraria.cl/marcelovaldes"target="_blank"rel="nofollow"title="Marcelo Valdés" >Marcelo Valdés</a>, el poeta rockstar. Esa vez, después de escuchar sus “hits” coreados por media audiencia, nos fuimos a recorrer la noche y de cerveza en cerveza, de perro muerto en perro muerto, nos fuimos enterando del insoportable paralelismo en que habían transcurrido nuestras vidas. Como escribí en el prólogo a su “<a href="http://www.lapollaliteraria.cl/libros-publicados-o-de-pronta-aparicion/"target="_blank"rel="external"title="Al Revés de los Cristianos" >Al revés de los Cristianos</a>”: “Sin habernos topado previamente hemos estado en los mismos lugares, conocido a las mismas personas y entregado a los mismos delirios rockeros, poéticos y políticos, con igual pasión. Escribimos sobre los mismos temas y construimos una poética equivalente, al punto de haber escrito, simultáneamente, -insisto, sin habernos topado antes- nuestros “Manifiesto del Realismo Cuático”.</p>
<p>Las fechas de publicación eran, además, casi idénticas. El “Primer Manifiesto” yo lo publiqué, como tal, en noviembre de 2003, mientras que él lo había hecho un mes más tarde. Resultaba evidente, desde el otro lado, desde el cristal akásico, al otro lado de la hebra que habíamos agarrado, alguien nos sacaba la lengua.</p>
<p>Hemos querido hacer esta compilación de textos de amigos desde esa óptica, sin la pretensión de quien quiere fundarse –porque nos estamos fundando a diario, de lo contrario, en estos tiempos oscuros se hace imposible sobrevivir- sino con el interés de quien quiere sumar. Hicimos correr estos manifiestos de mano en mano y a quien quisiera sumarse, le abrimos las puertas. El resultado, creemos, está a la vista. Lo que eso signifique, ni cagando es nuestra responsabilidad.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Adrián Barahona D.<br />
Santiago, 8 de abril de 2011</p>
<p>&nbsp;</p>
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		<title>Orgías Amargas, por Patricia Espinosa</title>
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		<pubDate>Fri, 11 Feb 2011 03:54:31 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
				<category><![CDATA[Noticias]]></category>
		<category><![CDATA[Relatos Biolentos]]></category>

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		<description><![CDATA[Publicado en Las Ultimas Noticias, viernes 4 de febrero de 2011]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.adrianbarahona.cl/wp-content/uploads/2011/02/biolentos-en-lun.jpg"><img class="size-large wp-image-277 alignnone" title="Crítica de Patricia Espinosa a Relatos Biolentos en LUN" src="http://www.adrianbarahona.cl/wp-content/uploads/2011/02/biolentos-en-lun-1024x457.jpg" alt="" width="491" height="219" /></a></p>
<p>Publicado en <a href="http://www.lun.com/Pages/NewsDetail.aspx?dt=2011-02-04&amp;PaginaId=42&amp;bodyid=0" target="_blank">Las Ultimas Noticias</a>, viernes 4 de febrero de 2011</p>
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		<title>Gustavo Bernal, o la Historia de un Río travestido en Mar (Prólogo a &#8220;Rabiosa&#8221;)</title>
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		<pubDate>Tue, 01 Feb 2011 18:28:28 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
				<category><![CDATA[Artículos]]></category>

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		<description><![CDATA[También he dejado que el personaje me opaque y me devore. Qué tanto temor, porque uno no es uno solo. Son muchos devenires maricoides que afloran de la Pandora creativa. Es estratégico a veces ser la sombra de un nombre que no es tu nombre bautismal. P.Lemebel No cabe la menor duda que la escritura [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="padding-left: 150px;"><em>También he dejado que el personaje me opaque y me devore. Qué tanto temor, porque uno no es uno solo. Son muchos devenires maricoides que afloran de la Pandora creativa. Es estratégico a veces ser la sombra de un nombre que no es tu nombre bautismal.</em></p>
<p style="padding-left: 150px;"><em>P.Lemebel</em></p>
<p>No cabe la menor duda que la escritura de <a href="http://www.lapollaliteraria.cl/gustavobernal"target="_blank"rel="nofollow"title="Gustavo Bernal" >Gustavo Bernal</a> se inscribe, por alguna razón que todavía no entendemos, en la vertiente neobarroca hispanoamericana. Cumple, en primera instancia, con aquellas definiciones esenciales propias de nuestra naturaleza: la exuberancia, el artificio, el contraste, la sensualidad, todos elementos que desempeñan la función de imposibilitar un “mundo cerrado, autoritario y lógico” (Montes, 2006). Cumple también con esa lógica de simulacro que lleva toda experiencia estética a su límite, su caos, su parodia. Bernal se involucra con la historia como si esta fuera una gran obra de teatro y el sol y la luna los focos del escenario, así como las estrellas, los agujeros de un telón parchado. Transfigura la ciudad en que vive, traviste Pudahuel en Eureka y el centro de Santiago en Manchester. Escribe desde la cultura de masas, pero mirando con envidia y desprecio a la alta cultura.</p>
<p>El carnaval de Bernal está hecho de fragmentos, los fragmentos maravillosos de una cultura despedazada por el colonialismo. Es sublime y es grotesco. Es síntesis entre eros y thánatos, el acto mágico y sublime a través del que entregamos la propia vida por amor. Es decirle al amado, “golpéame, destruye mi cuerpo, mátame, te entrego a ti el privilegio de mi exterminio, robémosle a la muerte ese placer”. El cuerpo aparece abusado, no como en las literaturas homosexuales, por la sombra del SIDA, sino sometido por las sustancias, enfrentado a un tratamiento de rehabilitación que es, también, una máscara. Tal como sostiene Lemebel (2000), la aspiración es a escribir desde un cuerpo políticamente no inaugurado en el continente, un balbuceo de signos y cicatrices comunes. El otro cuerpo, el físico, es el objeto que mantiene al sujeto adherido, en rechazo, al mundo. Es descomposición, pero descomposición voluntaria. Por eso, también, es bello.</p>
<p>Los escupitajos verbales de Bernal no son al aire, son, más bien, el residuo húmedo que queda después de un largo beso con lengua. Son el ritual arcaico y pagano que dura un instante porque no puede durar más. El coito tiene un final, como también la lectura de un libro. Se afirma sólo en un supuesto, se trata de una “afirmación de la vida en la muerte y de la muerte en la vida”, como asegura Bataille en “El Erotismo”. Curiosamente, en Bernal, esta afirmación es violenta porque es máscara que se sabe delatada, es la síntesis de los celosos dioses enemistados.</p>
<p>El trabajo de Bernal es una obra travesti porque si bien no se viste con ropajes ajenos, “resquebraja la construcción del sistema binario genérico de lo masculino y lo femenino” (Wigozki, 2004). Ya no se trata de ser menos hombre o menos mujer. Se trata de ser más de ambos. Aquel, que a juicio de Garber se instala como un tercero, está incompleto. Aun si la ciencia pudiera reconstruir el cuerpo a su antojo, ese tercero estará incompleto porque es parodia y lo seguirá siendo aunque se diga que el género se constituiría por una serie de actos repetidos a modo de matriz, un estatus adquirido por la apariencia (Maristany, 2008).</p>
<p>El “horror vacui” que fundamenta el barroco como concepto, ese espacio vacío que en la obra de arte carece de relleno, es, en la estética neobarroca, más que el simple juego exuberante de las palabras. La poética homosexual se enfrenta al vacío del agujero femenino de igual manera como la poética hetero niega la sensualidad del culo masculino, no pudiendo, ninguna de éstas, llenarlo. La síntesis en la que el barroco se completa está dada por la ambigüedad, por la aspiración al andrógino absoluto, ese ser que se satisface plenamente llenando su sexo con su propio genital. El vacío deja de ser vacío con la exuberancia con la que la naturaleza dota al arquetipo: tetas, culo, vagina y falo.</p>
<p>¿Qué es, entonces, lo que Bernal traviste y no lo transforma en artificio? La complicidad que establece con la ambigüedad. Bernal no es tesis porque no parte del determinismo sexual del binario masculino/femenino, no es antítesis porque no se instala en la negación del mismo, sino que es síntesis, porque se posiciona en el vínculo, aparentemente “intacto”, que construye con su diosa queer. Toda la obra de Bernal, al igual que la de otros neobarrocos, se construye a partir de la “autoficción biográfica” del “mentir verdadero” (Montes, 2006), por lo mismo, es que nadie puede decir que Cruzila, como personaje de <a href="http://www.lapollaliteraria.cl/libros-publicados-o-de-pronta-aparicion/"target="_blank"rel="nofollow"title="Rabiosa" >Rabiosa</a>, no está profundamente enamorado de la reina madre y de Denis Gaita, simultáneamente. Tampoco se puede asegurar que la lamida que le ofrecen haya o no sido realidad, porque el texto no lo dice. Lo que sí queda claro es que Cruzila se abrió al amor y se posicionó entre los géneros, amándola a ella y amándolo a él. Se hizo entonces arquetipo mágico, androginia absoluta, consciente, elegida, desde el corazón y hasta el mundo. Él no habla por su diferencia ni por su símil. Va más allá de los límites fóbicos del género, destruyéndolos.</p>
<p>En ese lapso, el mundo, propio, retorna al centro robado por la ciencia. Ya no soy el centro del universo, pero no importa, porque soy el centro del universo. Soy contraconquista porque demando, reclamo, revoco, aquello que antes, violentado en mi incapacidad de elegir, cedí. En ese instante, puedo rebautizar la tradición, conectarme en aprobación y rechazo con el absoluto, con el arquetipo universal de lo masculino y lo femenino, con el exceso bárbaro al que sólo puede acceder este “escupidor de palabras” que es Bernal. Su salivazo devuelve el arte enriquecido, las oposiciones íntegras, la exuberancia obsesiva, la sensualidad desmarcada en su artificio.</p>
<p>Puedo asegurar que Bernal recoge la tradición estética del neobarroco hispanoamericano, instalándose, al igual que Lemebel,  a una de las orillas del río Mapocho. Lo mira, un instante, desde Pudahuel, desde el frente, porque Bernal no escribe, sin elegir, desde el culo. Tampoco lo hace desde la verga, porque el colgajo entre las piernas es, igualmente, un “determinismo”. Bernal se instala en su indecisión, se posiciona en su ambigüedad reclamando para si, gritando en su prosa, como una conquista, que es dueño del arquetipo: la androginia mágica que decide, instante a instante, su sexualidad, ser todos los hombres y todas las mujeres. El río, que hasta entonces se hacía el muerto sin poder decidir su cauce, se diluye en sus orillas. Si pudiera elegir, sería un Mar Pocho, un río infinito y sin orillas, así como Bernal y Lemebel terminarían siempre enfrentándose en sus distancias.</p>
<p>Resulta curioso, pero Bernal ha escrito este libro después de Sarduy, después de Perlongher, después de Lemebel, pero es justamente por eso que lo ha escrito antes que todos ellos y para que ellos pudieran escribir.</p>
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		<title>Las Prietas</title>
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		<pubDate>Wed, 12 Jan 2011 18:53:45 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
				<category><![CDATA[La Primera Vez]]></category>
		<category><![CDATA[Prosa]]></category>

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		<description><![CDATA[Había esperado todo el año por ese momento. Sus amigas me lo habían confirmado, me diría que sí cuando le pidiera pololeo. La situación sería perfecta y volvería el lunes a clases con ella tomada de la mano. Tenía todo el día para descansar y prepararme para la fiesta de aniversario de nuestro colegio, arreglar [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Había esperado todo el año por ese momento. Sus amigas me lo habían confirmado, me diría que sí cuando le pidiera pololeo. La situación sería perfecta y volvería el lunes a clases con ella tomada de la mano. Tenía todo el día para descansar y prepararme para la fiesta de aniversario de nuestro colegio, arreglar algún detalle o sentarme a ver televisión todo el día sobre la camisa amasada para que se acentuaran sus arrugas. A medio censurar pasaban los clips por la pantalla mientras me la imaginaba bailando como hacían esos fetiches gringos. En eso estaba cuando mi abuela me llama a almorzar.</p>
<p>En la mesa me espera el plato del día, prietas con puré. Las devoré, con el goce ansioso de quien ha descubierto su sabor oxidado sólo un par de semanas atrás. Quedaba una prieta guacha en la olla y me la zampé sin preguntar si alguien quería compartirla. El festín surtió su efecto y saltándome el postre me fui a dormir.</p>
<p>Desperté cuando oscurecía. La fiesta empezaba a las 8, tenía aún un par de horas para prepararme. Me senté en la cama con algo de dificultad y ocurrió por primera vez. Un flato  hediondo a prieta. Puta, se me está repitiendo la prieta, pensé. Esperé un poco. Antes de ponerme de pie, otro flato más hediondo que el primero, y con un pequeño chorrito de jugo gástrico quemándome la garganta. Mierda,  definitivamente se me está repitiendo la prieta.</p>
<p>Sintiendo el peso en el estómago me preparé para salir. La camisa estaba perfecta, el cuero incrustado en los jeans iba a matar. Y claro, sin calcetines, aunque me cagara de frío. Agarré una tira de antiácidos del botiquín y me tragué uno. Poco después de las 8 estaba saliendo de casa camino al colegio. Pasé a recoger a Pez y nos fuimos caminando despacio entre los blocks de la villa.</p>
<p>La fiesta estaba fome. El gimnasio estaba medio vacío y los grupos caminaban de un lado a otro buscándose. Pez se fue a bailar con una compañera. Carlos Ruz me golpeo el hombro. Cáchate esta, me dijo. Lo miré avanzar hacia los parlantes y meter la cabeza en la salida de aire de uno. Aguantó unos segundos y la sacó con cara de enfermo. Apuesto que no puedes hacerlo, me dijo. No me interesaba tampoco. Sentí el flato que venía y lo retuve. Agarré otra tableta y la mastiqué.</p>
<p>Sobre una gradería estaba la Tere. Hablaba, si es que podía escuchar algo, con un grupo de amigas de su curso. Agarré a Carlos y le dije que fuéramos. Reclamó un poco pero fuimos hasta ellas. En el camino nos agarró Antonio Rozas. Nos mostró el cuello de la botella dentro de su chaqueta. Había entrado una de pisco. Nos desviamos para comprar tres vasos de bebida, botamos la mitad y preparamos la piscola. Las chicas seguían en el mismo lugar. Repartimos besos para saludar y ofrecimos el brebaje. Tere tomó un poco y sus amigas también. Estaba ansioso. Vamos a bailar. Salimos a la pista.</p>
<p>Faltaban 10 minutos para las doce. La primera tanda de lentos era a las doce en punto. Tenía dos canciones por delante antes de que pudiera abrazarla y besarla en la oscuridad. Ella sonríe todo el tiempo, sabe lo que planeo y está de acuerdo. Falta sólo una canción y siento el rumor en mi estómago. Debo ir urgente al baño o me cago en los pantalones. Le pido perdón y salgo corriendo hacia los camarines. Mientras el chorro maloliente no para de salir, escucho como pasa el último tema lento y con ello mi primera opción. Mientras digo adiós al pañuelo que llevaba al cuello pienso que no todo es tan malo, que tengo una nueva opción en una hora más.</p>
<p>Salgo del baño y las chicas siguen ahí, igual que Carlos y Antonio. Ya están medio borrachos y todos nos reímos con sus estupideces. Una chica regresa con dos vasos más de bebida, la repartimos entre los vasos vacíos y preparamos las piscolas. Alguien dice que tengamos cuidado, que anda un profesor cerca y nos van a suspender. No me importa, necesito valor para acercarme más a Tere y mantenerla entretenida todo este tiempo eterno. Ya estoy medio borracho cuando faltan diez minutos para la una. Es el momento, vamos de regreso a la pista. Se ríe, como antes, sabiendo lo que hago. Un silencio, se apagan las luces y sólo queda el giro de los espejos multiplicando el chorro de luz. La tomo de la cintura, ella se cuelga de mis hombros y bailamos un instante abrazados con las cabezas una junto a la otra. Me cuesta decidirme pero lo hago. Me pongo frente a ella mirando sus ojos pardo. La voy a besar pero siento el flato avanzando lentamente por el esófago. Se detiene en mi garganta y se queda ahí un instante, sólo un instante antes de pasar a mi boca. Aguanto la respiración pensando en que el olor se va a absorber de alguna manera en mis mucosas. Ella me mira ansiosa, esperando. Lentamente voy soltando la respiración por la nariz. Ella hace un gesto extraño, luego una mueca de asco y finalmente el giro de su cara y el alejarse veloz de su cuerpo. Con la mano en la boca me mira desconcertada negando con la cabeza ante de salir llorando hacia el baño.</p>
<p>Carlos y Antonio miraban la escena. Debía salvar mi honor de alguna manera. Se enojó porque le toqué el poto, les dije mientras me empinaba el último vaso de piscola.</p>
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		<title>La Primera Vez</title>
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		<pubDate>Sun, 12 Dec 2010 19:03:19 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
				<category><![CDATA[La Primera Vez]]></category>

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		<description><![CDATA[Llegamos donde el Pelado junto a varios amigos. Recorrimos el largo camino que había entre la reja de calle y su casa, como siempre, riéndonos de cualquier estupidez. A diferencia de otras oportunidades, el Pelado no se reía con nosotros. Al llegar a su casa supimos por qué. En el patio, asoleándose,  con una enorme [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Llegamos donde el Pelado junto a varios amigos. Recorrimos el largo camino que había entre la reja de calle y su casa, como siempre, riéndonos de cualquier estupidez. A diferencia de otras oportunidades, el Pelado no se reía con nosotros. Al llegar a su casa supimos por qué. En el patio, asoleándose,  con una enorme mancha café en el centro, su colchón. Cuando lo vimos, bajó la cabeza y esperó las burlas. Llegaron de inmediato: ¡Te cagaste, Pelado!</p>
<p>Después que la tormenta se detuvo, el Pelado, con la mirada todavía baja, nos contó lo que le había pasado:</p>
<p>–Anoche me quedé con la Ale después de la fiesta–, nos dijo introductorio.</p>
<p>La Alejandra era su polola, a la que como a toda quinceañera de los ochenta, no había podido meter mano, ni otra cosa, aún. Llevaban varios meses juntos y a lo sumo había llegado a conquistar algo de sus tetas.</p>
<p>–Estaba medio curada y nos vinimos con su hermana a la casa. Cuando veníamos llegando pasaron unos locos en un auto y nos gritaron “échate una cacha con dos”.</p>
<p>La Alejandra, que es enferma de cuica, les gritó el peor insulto que pudo articular en ese momento: “rotos”. Llegaron a la casa y la hermana, casi cómplice, se acostó en otra habitación y los dejó compartir la cama. El Pelado, enfermo de caliente, empezó a meter mano a su polola, que a esta altura, estaba ya dañada por la borrachera. No importa, pensó. Soltó los botones de la blusa y descubrió bajo los sostenes los pezoncitos que varias veces había podido chupar. Con dificultad, por el peso muerto de la mina, logró separar el broche trasero del sostén. Liberó las tetas y las besó sin que su novia soltara gemido alguno. Aprovechándose de la circunstancia, soltó el botón del jeans. Nunca antes lo habían dejado llegar tan lejos. Con cuidado deslizó el cierre y con la misma o incluso más dificultad de la que tuvo con el sostén, pudo desplazar el pantalón, primero hasta las rodillas, y con un poco más de esfuerzo, hasta que pasara entre los pies. Se detuvo a mirarla sólo un instante. Faltaba quitarle el calzón. Quizás porque era más pequeño y flexible o porque en las maniobras anteriores se había expertizado, casi sin dificultad lo tuvo entre sus manos. Como un aprendiz de fetichista, buscó el lugar de la tela que se impregna con los jugos y lo olió. Sólo faltaba acometer el delito final.</p>
<p>El Pelado se puso sobre Alejandra y con el pene hinchado la penetró. Le dolió un poco porque, obviamente, ella no estaba preparada.  De todas formas se dio cuenta que le había mentido: no era virgen.</p>
<p>La embistió una tiempo y otro más. Era la segunda vez que estaba dentro de una mina, pero la primera en que no tenía que pagar. La inexperiencia era absoluta. Sin darse cuenta acabó dentro de Alejandra y se derrumbó sobre ella. Intentó besarla pero ella no respondió. Se quedó así, quieto, inmóvil, hasta que ella lanzó un pequeño gemido.</p>
<p>El Pelado la miró esperando que despertara, pero nada. Luego otro pequeño gemido, y más tarde un peo. Él se rió. Luego otro peo y varios más. Hasta que el olor lo inundó todo. La mina se había cagado.</p>
<p>Cuando el Pelado se dio cuenta, era demasiado tarde. La pudridera casi líquida impregnaba las sábanas, el colchón, la ropa que se había desparramado por todas partes. El Pelado, todavía penetrándola con el pene fláccido, recibió también buena parte del churrete. Como pudo se limpió con la sábana y avergonzado fue a pedirle ayuda a la hermana.</p>
<p>Alejandra no ayudó en la limpieza porque seguía casi inconsciente. Por la mañana, muerta de vergüenza, partió con su hermana hacia su gueto precordillerano.</p>
<p>El Pelado terminó el relato. Nosotros estábamos mudos. El colchón seguía ahí intencionalmente. Era cierto. Se habían cagado en su cama y en su verga, pero más importante que eso era que se nos había adelantado a todos en tirarse a la polola.</p>
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		<title>Relatos Biolentos a la venta en Librerías</title>
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		<pubDate>Fri, 01 Oct 2010 19:35:17 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
				<category><![CDATA[Noticias]]></category>
		<category><![CDATA[Relatos Biolentos]]></category>

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		<description><![CDATA[Ya se encuentra a la venta el Bolumen 1 de Relatos Biolentos. Lo pueden encontrar en la Librería La Ciudad Letrada o en los eventos de la Polla Literaria o Radio Manini.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.visualhost.cl/adrianbarahona/wp-content/uploads/2010/09/portada-relatos-biolentos-adrian-barahona.jpg"><img class="size-medium wp-image-240 alignleft" title="Portada Relatos Biolentos de Adrián Barahona" src="http://www.visualhost.cl/adrianbarahona/wp-content/uploads/2010/09/portada-relatos-biolentos-adrian-barahona-194x300.jpg" alt="" width="194" height="300" /></a> Ya se encuentra a la venta el Bolumen 1 de <a href="http://www.lapollaliteraria.cl/libros-publicados-o-de-pronta-aparicion/"target="_blank"rel="nofollow"title="Relatos Biolentos" >Relatos Biolentos</a>. Lo pueden encontrar en la <a href="http://www.ciudadletrada.cl" target="_blank">Librería La Ciudad Letrada</a> o en los eventos de la <a href="http://www.lapollaliteraria.cl" target="_blank">Polla Literaria</a> o <a href="http://www.lamanini.tk" target="_blank">Radio Manini</a>.</p>
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		<title>Lanzamiento de Relatos Biolentos</title>
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		<pubDate>Thu, 02 Sep 2010 17:19:59 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
				<category><![CDATA[Eventos]]></category>
		<category><![CDATA[Relatos Biolentos]]></category>

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		<description><![CDATA[Como parte del Kabaret Demential organizado por la Compañía de Teatro Aéreo Dementia Praecox, La Polla Literaria estará lanzando el libro de Adrián Barahona, Relatos Biolentos, Bolumen 1. Habrá una intervención audiovisual con el texto “Inn Outt Hotel”, además de otras intervenciones de diversas compañías como Deliria, Bufo, Mendicantes y la misma Dementia Praecox. La [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="alignleft" title="Portada Relatos Biolentos de Adrián Barahona" src="http://www.visualhost.cl/adrianbarahona/wp-content/uploads/2010/09/portada-relatos-biolentos-adrian-barahona-194x300.jpg" alt="" width="194" height="300" />Como parte del Kabaret Demential organizado por la Compañía de Teatro Aéreo <a href="http://www.dementioteka.com"target="_blank"rel="nofollow"title="Dementia Praecox" >Dementia Praecox</a>, La <a href="http://www.lapollaliteraria.cl"target="_blank"rel="nofollow"title="La Polla Literaria" >Polla Literaria</a> estará lanzando el libro de Adrián Barahona, <a href="http://www.lapollaliteraria.cl/libros-publicados-o-de-pronta-aparicion/"target="_blank"rel="nofollow"title="Relatos Biolentos" >Relatos Biolentos</a>, Bolumen 1. Habrá una intervención audiovisual con el texto “Inn Outt Hotel”, además de otras intervenciones de diversas compañías como Deliria, Bufo, Mendicantes y la misma Dementia Praecox.</p>
<p>La cita es en el Trolley, San Martín 841, este viernes 3 de septiembre a las 21 horas.</p>
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		<title>Espiritu Deportivo</title>
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		<pubDate>Tue, 01 Jun 2010 14:35:31 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
				<category><![CDATA[La Primera Vez]]></category>
		<category><![CDATA[Prosa]]></category>

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		<description><![CDATA[Debo reconocer que a los 10 años era un gordito poco agraciado. No tanto como a los 6, cuando recién venía saliendo de aquel demencial tratamiento hormonal al que me sometió el matasanos en cuyas manos había caído. Aquel medicucho pensó que si me llenaba de testosterona intramuscular iba a lograr que mis cocos bajaran [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Debo reconocer que a los 10 años era un gordito poco agraciado. No tanto como a los 6, cuando recién venía saliendo de aquel demencial tratamiento hormonal al que me sometió el matasanos en cuyas manos había caído. Aquel medicucho pensó que si me llenaba de testosterona intramuscular iba a lograr que mis cocos bajaran desde su ovárica posición al lugar donde todo macho los lleva bien puestos. No le resultó el experimento y aparte de dejarme transformado en un monstruo mórbido, me amenazó dos veces con su bisturí en el quirófano. Por suerte, esas veces si tuvo éxito, como pude comprobar años más tarde.</p>
<p>El caso es que a los 10, si bien había perdido gran parte del sobrepeso, aún no era, precisamente, un atleta. En esa oportunidad, mi profesor de educación física fue claro. Había un grupo que no era apto para la revista de gimnasia, aquella muestra militarizada del uniforme encubierto de los ochenta. Después de seleccionarnos y llevarnos al frente de la sala le dijo al curso como si emulara al dictador, ––Señores, este grupo de jóvenes ensuciaría la presentación de fin de año, así que hemos decidido eximirlos de la revista, si alguien cree que está en la misma condición que levante la mano, como premio a la honestidad le vamos a poner un siete este semestre–. No fue honesto, mi nota final fue un cuatro. Así, junto al puñado de quienes levantaron la mano por miedo o flojera y de un par de asmáticos o sobreprotegidos, nos transformamos ese semestre en los <em>eximidos</em>.</p>
<p>Todas las semanas, en las horas de educación física, estábamos obligados a cambiarnos la ropa aunque no tocáramos el bastoncito estúpido, émulo de la luma policial, con que nuestros compañeros hacían toda clase de gimnásticas figuras. Nos quedábamos aburridos en las gradas, combatiendo el aburrimiento mirando las piernas y las tetas que aún no crecían en nuestras compañeritas. Así, tedio tras tedio hasta que el guatón Eugenio lo dijo. –El bastón parece un pico–. Lo dijo y desde que lo hizo, algo cambió, cada figura, cada movimiento de las niñas era una incitación al placer. Lo dijo, y desde que lo hizo, la calentura creció en nuestra púber entrepierna. Hasta que volvió a decirlo. –Vamos a pajearnos a los camarines–.</p>
<p>Desde ese día y durante cada clase de educación física del año, mientras nuestros compañeros desarrollaban la destreza con el bastón, nosotros desarrollábamos la destreza con el falo. Al comienzo, una simple paja colectiva del variopinto grupo. Después, alguna apuesta nos llevó a la sofisticación. Primero, la distancia, 7, 8, 9 baldosas. Después, gracias al tubo milimetrado que nos robamos del laboratorio, la cantidad, 4, 5, 6 centímetros cúbicos de placer.</p>
<p>Así todo el semestre hasta que un día entró al camarín uno de los gordos que hacía de profesor. No dijo nada, pero la imagen debe haber quedado impregnada en su retina: media docena de gorditos tras la línea de tiza, un par de debiluchos escondidos tras los lentes, todos, desnudos eyaculando con fuerza para batir la antigua marca. El mismo Eugenio con un cuaderno registrando las distancias. Una celebración después de lograrlo. El más puro espíritu deportivo desplegado. El profe no dijo nada. Después de que lo vimos dio la vuelta y cagados de susto nos vestimos. No volvimos a reunirnos para competir congelados por el miedo a la sanción que se venía. Nunca llegó. Los profes estaban demasiado concentrados en su propia competencia.</p>
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		<title>La Muerte de RadioMacul</title>
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		<pubDate>Fri, 05 Mar 2010 19:39:48 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
				<category><![CDATA[Artículos]]></category>

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		<description><![CDATA[Hace 7 años, en alguna delirante reunión con amigos, dimos inicio a lo que fue la segunda temporada de RadioMacul. El nombre, lo tomé de la radio pirata que transmitía en tiempos de dictadura desde lo que era conocido como el Cordón Macul de la Universidad de Chile. Como expuse en el documento fundacional, en [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p class="MsoNormal"><span lang="ES-CL"><a href="http://www.adrianbarahona.cl/wp-content/uploads/2010/03/radiomacul-logo.png"><img class="alignleft size-medium wp-image-285" title="radiomacul-logo" src="http://www.adrianbarahona.cl/wp-content/uploads/2010/03/radiomacul-logo-300x225.png" alt="" width="180" height="135" /></a>Hace 7 años, en alguna delirante reunión con amigos, dimos inicio a lo que fue la segunda temporada de RadioMacul. El nombre, lo tomé de la radio pirata que transmitía en tiempos de dictadura desde lo que era conocido como el Cordón Macul de la Universidad de Chile. Como expuse en el documento fundacional, en los años 80, RadioMacul se levantó para constituirse como una voz disidente frente a la tiranía de los militares, en su nueva etapa, RadioMacul se levantó para constituirse como una voz disidente frente a la caída de los ideales y proyectos, contra el aburrimiento y el intento del estado de pasar una aplanadora institucional sobre la diversidad cultural.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-CL"> </span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-CL">En un comienzo, en conjunto con la Dirección de Cultura del Centro de Estudiantes de Ciencias comenzamos a transmitir una “señal pirata” por Internet. Era el año 2002 y todavía no se había masificado la tecnología para el streaming. Tuvimos que agarrar un código cooperativo, modificarlo, compilarlo y poner a sonar la radio. Un poco después hicimos lo mismo pero agregamos imagen. Junto a la compañía de teatro aéreo <a href="http://www.dementioteka.com"target="_blank"rel="nofollow"title="Dementia Praecox" >Dementia Praecox</a> transformamos el living de la casa de Nikanor en un estudio, creamos un switch con interruptores de pared y transmitimos por poco más de dos horas una performance teatral con música electrónica y visuales en vivo a 118 personas repartidas por el mundo. </span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-CL"> </span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-CL">Hasta abril de 2004 seguimos transmitiendo convirtiéndonos en la primera Internet radio del país. En esa oportunidad y debido a las diferencias que se habían marcado con la nueva dirección del centro de estudiantes, decidimos emigrar. Arrendamos un local en la esquina de Salvador con Grecia, habilitamos el subterráneo como sala de ensayos y estudio de<span style="mso-spacerun: yes;"> </span>grabación, compramos una amplificación potente y nos lanzamos en el intento de producir un remezón en la escena. </span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-CL"> </span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-CL">Había una palabra detrás de todo ese proyecto, una palabra que todavía no había sido escuchada en el país, al menos, entre los músicos. Esa palabra era “copyleft”, izquierdos de autor, el juego semántico que se proponía como subversión al modelo de autoría y distribución de la cultura. Era una palabra que yo había escuchado bastante pues en el ámbito informático era común. Se trataba de producir código fuente (partituras por decirlo de alguna manera) que pudiesen ser ejecutados con libertad por el usuario, modificarlos, reconstruirlos, incluirlos en otros códigos… todo lo que la creatividad permitiese. En algún momento pensé ¿si un pequeño programador no vive de la venta de sus programas sino del servicio de soporte asociado al uso de éstos, por qué no un músico puede vivir mejor de sus presentaciones que de la mínima renta que le puede dar la venta de sus discos? De esa reflexión surgió el artículo “Copyleft en música” que fue reproducido por un gran número de revistas electrónicas en diferentes lugares del mundo. La idea era buena y recibió halagadores comentarios: “una revolución en el arte”, “pioneros en Chile”… La idea era buena e intentamos ponerla en práctica con dos bandas amigas: “Sangre de Rosas” y “Filortones”. Por diversas razones, las grabaciones nunca salieron a la luz.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-CL"> </span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-CL"><a href="http://www.adrianbarahona.cl/wp-content/uploads/2010/03/logo-trifulka.png"><img class="size-medium wp-image-286 alignright" title="Logo Trifulka" src="http://www.adrianbarahona.cl/wp-content/uploads/2010/03/logo-trifulka-300x300.png" alt="" width="180" height="180" /></a>Un año más tarde, en el verano de 2005, mi amiga Gloria Mujica nos ofreció hacernos cargo de La Trifulka, un bar emblemático para la escena rockera nacional. Por ahí habían pasado casi todos los músicos emergentes de los 90 y 2000. Nos hicimos cargo del lugar, creamos un modelo de trabajo en base a ensayos y errores, hasta que finalmente, después de tres años en el lugar, La Trifulka cerró definitivamente sus puertas en enero de 2008. </span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-CL"> </span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-CL">De esos tres años de proyecto quedaron más de 400 grabaciones de tocatas en vivo, una espectacular radiografía a la escena emergente de esos años. La mayor parte de esas grabaciones están disponibles para ser descargadas gratuitamente, unas pocas se perdieron en la falla de un disco duro a mediados de ese mismo año, y una mínima fracción ha sido retirada a petición de los autores.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-CL"> </span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-CL">Tras el cierre de La Trifulka he reflexionado sobre el proceso y no puedo sino sonreir al hacer un balance positivo. Hoy no sólo tenemos una lista innumerable de recuerdos, tantos como actividades realizadas, tantos, como discos grabados, tantos, como amigos repartidos por el mundo. Tenemos también una escena que ha cambiado por completo, centenas de miles de músicos que producen sus propias obras gracias al abaratamiento de la tecnología y a la facilidad de difusión encerrada en las redes. Tenemos una redefinición del modelo de negocio asociado al arte y la cultura, que si bien en muchos casos se ha obstinado a adaptarse a los nuevos tiempos que corren, a la mayoría nos ha llevado hasta límites que poco podíamos imaginar una década atrás. Hoy la gente compra menos discos y va más a los recitales de sus artistas. Finalmente, tenemos a un grupo importante de la sociedad que ha entendido que el conocimiento es patrimonio de la humanidad, que no puedo apropiarme de mis obras porque no sólo me pertenecen a mí sino son una construcción que hemos realizado entre todos.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-CL"> </span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-CL">Han pasado poco más de siete años desde que se gestó todo ese proceso y he decidido hacerle un regalo a RadioMacul. Así como fue desde la más sincera libertad que nos apropiamos de ese nombre, así es desde la más sincera libertad que lo entrego, ya sea para si mismo o para otros que quieran, como parte del más genuino espíritu revolucionario, tomar las banderas de la cultura como defensa de la diversidad humana.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-CL"> </span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-CL">A partir de ahora, RadioMacul Segunda Temporada, es parte de la historia.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-CL"> </span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-CL"> </span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-CL">Adrián Barahona</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-CL">Santiago, 5 de marzo de 2010</span></p>
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		<title>Prólogo, El Bio-lento ritmo de Adrián Barahona, por Marcelo Valdés</title>
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		<pubDate>Mon, 01 Feb 2010 19:01:30 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
				<category><![CDATA[Prosa]]></category>
		<category><![CDATA[Relatos Biolentos]]></category>

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		<description><![CDATA[Relatos Bio-lentos, el nuevo libro de Adrián Barahona Diéguez, viene a profundizar, a mi entender, la estética de lo que algunos hemos denominado “realismo cuático”; existe un sabor, una textura e imágenes suficientemente ionizadas en estos relatos como para reivindicar la dinámica de un estilo que poco a poco hace su asomo, traspasando las cortinas [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.adrianbarahona.cl/wp-content/uploads/2010/09/portada-relatos-biolentos-adrian-barahona.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-240" style="margin: 5px;" title="portada-relatos-biolentos-adrian-barahona" src="http://www.adrianbarahona.cl/wp-content/uploads/2010/09/portada-relatos-biolentos-adrian-barahona-194x300.jpg" alt="" width="194" height="300" /></a>Relatos Bio-lentos, el nuevo libro de Adrián Barahona Diéguez, viene a profundizar, a mi entender, la estética de lo que algunos hemos denominado “realismo cuático”; existe un sabor, una textura e imágenes suficientemente ionizadas en estos relatos como para reivindicar la dinámica de un estilo que poco a poco hace su asomo, traspasando las cortinas subterráneas de la literatura chilena.</p>
<p>Los relatos que aquí aparecen en cierta forma y en buena hora vienen a entregar un aire de oxigenación al ordenamiento actual del género narrativo de nuestras criollas letras. Nombres como Simonetti, Lemebel, Franz, Fuguet, Contreras, Rivera Letelier, Zambra, entre algunos otros, son los mismos que vienen acaparando la audiencia del público lector desde ya hace varios años y es, asimismo, como dicha situación fue reiteradamente descrita por el crítico Ignacio Valente hace poco más de una década atrás. El actual escenario viene siendo el mismo y salvo unas pocas nuevas figuras que no han logrado mayor trascendencia son las que se han sumado timidamente al colectivo de este cosmos narrativo.</p>
<p>Es por esta razón que dentro de esta perspectiva los <em>relatos bio-lentos</em> resultan ser la conformación de un libro atractivo de conocer y descubrir para los lectores.</p>
<p>Los personajes que acá aparecen, y de los cuales muchos se van repitiendo a lo largo de este, son vehículos cargados de personalidades fuertes y definidas, llenos de magnetismo y pasión, constituyendo la formación, en definitiva, de un estilo narrativo sincopado, a ratos coloquial y repleto de intensidad.</p>
<p>Se suceden lugares y pequeños guiños a episodios históricos que forman parte de nuestro imaginario y, específicamente, de nuestro Santiago. Si bien (como afirma el propio autor en su presentación) muchos de estos relatos pudiesen parecernos ingenuos y predecibles, no resta méritos que su lectura fresca y rejuvenecedora nos pueda transportar en la lucidez de su trasmisión a poder representarla fácilmente en  guiones para cortometrajes o libretos para puestas en escenas teatrales, como en el ameno y audaz relato con el cual comienza el libro “INN-OUTT HOTEL”, en donde una pareja vive una peculiar situación junto al administrador y a los pasajeros de un motel de mala muerte, o en el erotismo desenfrenado de “LA PIZZA DE MARIA JOSÉ”, o la serie de situaciones vividas en el “ZAPPA..TO” juego de palabras perfecto para el incidente creado a partir de un zapato arrojado al techo del protagonista y la música de Frank Zappa.</p>
<p>En Barahona, abunda un estilo escuetamente sucio, metropolitano y moderno.Abunda el diseño, el rock, el teatro, el vértigo, cierto pop art, el beat. La fuerza constructiva de su obra me hace apreciar en ella a un escritor como Francisco Massiani, con esa arquitectura cruzada por el torbellino de los hombres.</p>
<p>Adrián Barahona, quien dice en “SPLEEN SANTIAGO” que <em>“la poesía era su nueva militancia”</em>; lleva intrínsecamente en sí una secreta y urbana poesía que hacen la mística y la alquimia de toda su obra y de su vida.</p>
<p>Desconozco ciertamente cuánto de realidad y de ficción habrá en los relatos, y cuánto de esa cuota de realidad pueda conformar la propia experiencia de su autor. También desconozco si debemos agradecerle al destino, en cierta, medida, la pérdida involuntaria de los escritos más recientes del autor, ya que de no haber sido por este accidente “cuático”, no podríamos sumergirnos hoy en la génesis de su literatura y su esencia. Asimismo, creo justo indicar que tenemos en nuestro amigo escritor, un ser mucho más complejo de lo que se nos muestra, y por esta razón es que, seguramente, tiene mucho más que enseñarnos en sus próximas publicaciones.</p>
<p>Relatos Bio-lentos probablemente sería el orgullo de otro escritor llamado Mauricio Valenzuela y que hoy no nos acompaña en los bares, nuestras radios locas y el frenesí de nuestra vanguardista editorial pero si esta de alguna forma presente a lo largo de estas paginas.</p>
<p>Kerouac dijo alguna vez: <em>“Enamórate de tu existencia, escribe para ti mismo, recogido, asombrado, vive tu memoria y asómbrate”.</em></p>
<p>En nombre de la intensidad que vivirá en estas páginas, de esa magia, de gritos y bares, de amigos y amores, de cerveza y lujuria, de esa manía de vivir coléricamente, es que invito a todos sumergirse y caminar en la urbe de estas vehementes fiestas con la sola advertencia que, una vez dentro de ellas, difícilmente podrán volver a salir y a lo menos fuera de esos dominios misteriosos del realismo cuático.</p>
<p><a href="http://www.lapollaliteraria.cl/marcelovaldes"target="_blank"rel="nofollow"title="Marcelo Valdés" >Marcelo Valdés</a></p>
<p>Santiago de Chile, 20 de junio de 2010.</p>
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