Gente de Negro en mi Cocina

Prólogo, por Olivier di Prima

Posted by admin on junio 01, 1998
Gente de Negro en mi Cocina, Poesia / No Comments

Aquel día en que durante una fiesta en casa de unos extraños, hasta donde habíamos llegado sin saber muy bien cómo, una chica muy bien vestida y de hablar correcto y perfumado dijo asustada y refiriéndose a nosotros que ‘hay una gente vestida de negro en la cocina’, escuché a Adrián decir en medio de risas que escribiría un poema con ese título. Y lo hizo y bajo ese nombre agrupó una serie de homenajes a quienes fuimos sus grandes amigos el año 96, “a quienes amé el ‘96” como reza su dedicatoria. Lo que entonces no sabíamos es que dos años más tarde, casi el mismo título, Hubo Gente Vestida de Negro en mi Cocina, serviría para encerrar una serie de poemas que serían parte importante de una de sus temáticas poéticas: la temprana nostalgia de quien ve caer los sueños de su generación.

Hubo Gente Vestida de Negro en mi Cocina está dividido en cuatro etapas fundamentales. La primera -el poema original- comprende el goce del descubrirse -a si mismo y a otros junto a ti- como partícipe de una realidad especial. La segunda parte nos habla de la sospecha en torno a la fragilidad de aquella realidad -es fácil ser revolucionario cuando se tiene dieciocho años y tus padres te mantienen, me dijo- y los primeros atisbos de traición. La tercera parte encierra la muerte de las ideas, las traiciones personales -ah, pero eso que yo dije no era para tomarlo tan en serio- y por cierto, de los sueños de una generación callada, además del salvavidas al final del poema: escribir estos poemas interminables / que (suerte la mía) dan sentido a mi vida. Finalmente, la cuarta parte fue escrita mucho después y cierra con la visión de un esperanzado que aún cree en sus propios sueños y se define como un sobreviviente: como idealista que sigo siendo, yo esperando por La Perla.

Estos poemas fueron escritos entre 1996 y 1998, entre sus 23 y 25 años, tres años en que mucho alrededor nuestro cambió y nosotros nos mantuvimos en pie a punta de sueños, proyectos, poesía y vino tinto. Y aunque a estas alturas ya a nadie sorprende lo mucho que puede cambiar una persona en tan poco tiempo creo que no se trata de juzgar las opciones personales ni ser severo a la hora de evaluar entre lo que dices y lo que haces (a pesar de que alguna vez lo fue). Creo más bien se trata de una invitación amplia. Para los que aún creen en algo, sigan haciéndolo, se puede… y para los que alguna vez dejaron de creer: ¡vamos amigos, aún estamos acá y podemos pasarlo aún mejor mientras hacemos nuestra triple revolución!

Olivier di Prima

Santiago de Chile, 26 de noviembre de 1998

Las Flores

Posted by admin on junio 01, 1998
Gente de Negro en mi Cocina, Poesia / No Comments

como espigas se clavaban en los sueños las casitas forradas de recipol teja asfáltica y violenta angustia

eran ríos navegables de jardines y vehículos, de árboles y parabólicas, de carros llenos de supermercado

así largas esperas de ocio vacío niquelado en el anuncio luminoso que propone el sentido y la ausencia del dolor

o quizás más cajas y cajas de barbitúricos clasificados según el rango de esclavismo del sujeto ya incurable

así eran las tardes mañanas y noches que encendían el aliento floridano y su extinguirse alcohólico drogado

pero crecía la ciudad alrededor de esas líneas y en índices de macroestupidez medíamos los éxitos perdidos

crecía en violento bigbang esa ciudad desde el corazón mismo de la contradicción que se alía a la miseria

ya no era marraqueta sino neón, no era justicia sino supermercado y la dignidad se escribía con cero nueve

ay de mi!

en el límite de la vanguardía se había clavado el cardo de la ignorancia y su insensible mal aliento

y el cerco que antes habíamos elevado justo ahí en el borde para no estar allá ni acá no tuvo razón sino caerse

y como si hubiesen sacado el tapón de la gran tina en la que vivíamos fuimos arrastrados sin saberlo

y el libro y la espada cayeron hacia el infinito infierno y nuevamente sin saberlo, los mil años habían comenzado

ay de mí!

eso quedaba, una ciudad para cien años

eso quedaba, agua y sulfuro

eso quedaba, vapor y niebla

eso quedaba, mil años de encendida oscuridad

ay de mí!

lo olvidaron, la sangre de la tierra seca y todos sus nervios extinguidos gangrenados y aún no muertos

lo olvidaron, la estirpe sangrienta y su severa alegría de primer emperador casi sabio y casi mago

lo olvidaron, el metal caliente desgarrado y el viaje de la luz y el contacto de los primeros hombres afuera

lo olvidaron, a nosotros olvidando, aunque un poco menos, a nosotros olvidando

Ellos (Alquimia)

Posted by admin on junio 01, 1998
Gente de Negro en mi Cocina, Poesia / No Comments

éramos la alquimia triste y sagrada del desierto imperio de la nada, el rostro bendito y pálido inserto en las postales del destino, como dioses atados a lo inevitable

éramos sagrados y guerreros, absurdos y vitales, enmascarados en las trampas de una avaricia sana, queriéndolo todo, develándolo todo, muriendo por nada

éramos los que bailaban la danza de sus enigmas

éramos los que miraban el rostro soberbio de la propia muerte

éramos así y así encajábamos inmóviles en el rompecabezas del mundo, ajenos a la cobardía de un tren en marcha o a la inevitable caída al infierno o al veneno de la serpiente que desafiaba la agonía en las calles

ahí era la noche de esas calles y sus sueños de alfombras y manteles, ahí los bares de mil disputas, ahí los nombres que no recuerdo y las mentiras que burlaban la sangre

ahí era la salida de las peleas y los duelos y los bolsillos vacíos, ahí eran las casas mugrientas y el arrastrarse ebrio sobre la hembra enamorada, ahí era el ritmo y los latidos

ahí era el juego sin tiempo y la miseria borrada, ahí la ciudad de mierda que hoy día te aprisiona y el mismo cielo que levantamos un poco para poder respirar

eran los años de gritos y lujuria en el despertar de los cuerpos y de los amigos bebiendo del elixir y creando en palabras y agonía el santo nombre de lo nombrado

fue Hugo

fue Mauricio

fue Gabriela

fue Claudia

fue Arturo

fue Maritza Billy Alex Francisco Fernando

fue Pilar la Sole las Paulas Enrique

fue la Cata Janet Miguel y Manuel

fue Hank Big Bang la China y su hermana

fue la catalana Roberto Gabriel y Sergio

fueron todos entregados caprichosos a la historia en mil episodios de un director ausente o en el verbo inhumano de poetas vulgares

fueron mis amigos vistiendo los colores alquímicos quienes atravesando tormentas de viento negro empuñaron las armas de un desacato bíblico:

la enfermedad de vivir, la manía colérica

fueron mis amigos, perdidos o no, seres maravillosos de la vida extinta de este pueblo minúsculo que grita exigiendo su profético destino

Hubo Gente vestida de Negro en mi Cocina

Posted by admin on junio 01, 1998
Gente de Negro en mi Cocina, Poesia / No Comments

Hubo gente vestida de negro en mi cocina

estuvieron ahí, comiendo esa basura oleosa

que les preparé

lo mismo que un vino barato hirviente

que alguien llevó.

Son gente de negro,

pero ya no están

escuchaban a través de las paredes,

pero ya no lo hacen

se quejaban de los estereotipos del mundo

y ya se han ido

a ensombrecerse de tanta epidermis

que los engañó de pronto

los hizo irse de pronto

los hizo quedarse ajenos

porque eran ajenos

ajenos y de pronto se fueron

ya se fueron

mis amigos

se han ido

se han ido

se han ido ellos

mis amigos

como letanía escucho lo que no dijeron

lo escucho distante

como que se han ido

y dejaron un hueco enorme

en la epidermis del mundo

la misma que vieron con inteligencia

en una hembra desconocida

o en una mujer llena de mentiras respecto a si misma

que incluso, también se ha ido

dejando el vacío del hueco del mundo

en su epidermis

dura como roca epidermis

ajena epidermis que no tuve en mi cama

que también se ha ido

Se fueron todos

lo dejaron todo

lo perdieron, más bien, todo y todos

perdieron lo fresco y lo oscuro

lo que les fue ajeno, lo que nunca tuvieron

los perdieron también

lo perdieron

todo

se ha ido

lo perdieron

lo oscuro y la magia, y lo fresco y lo ligero

se fue

si ellos

se fue

incluso más allá de ellos mismos

y se perdió

porque nadie lo ha cogido aún

sólo quedo un poco manchado

un poco en mis venas

una pizca en tus recuerdos

que están más que manchados

de lejanía,

de traición mi amigo de traición

Se fue lo que tenías

se fue todo

al carajo mierda

lo perdiste

lo dejaste

¿lo incluiste en las sobras quizas?

queda vacío por llenar

¿con que lo llenarás?

con tu dinero

con el tiempo que pierdes

con los hijos que no tendrás

con la mujer que te traiciona

¿lo llenarás?

perdiste la simiente

de lo que era más que nuevo

y a la vez más que antiguo

entre los hombres

ajenos hombres antiguos

que lo tuvieron

y lo tenían ahora

entre sus brazos

lo que era único

lo único que podía ser único

lo verdadero

la simiente maligna llena de bondad

la pregunta eternamente insatisfecha

la noche febril llena de pieles

y de vinos que empapan la conciencia

y ensordecen los murmullos del mundo

y te permiten escuchar

aquello que ya sabes pero…

es tan agradable escuchar

eso que ya no sabes

y que no escuchas más

porque lo perdiste

se fue, se ha ido

en un para siempre que desconoces

en un tiempo que no te perdona

en un cuerpo que no perdona al tiempo

lo dejaste ir y no te perdonas

aunque no recuerdes

no te perdonas

por tu traición

¿sabes que me traicionaste?

debes saberlo

¿Qué tendrás que sea ahora más que antes?

tendrás lo que quisiste

llenar con cosas el vacío

llenar con mierda tu conciencia

perdonarte por lo que harás en futuro

escupir al cielo esperando un castigo

rasgar vestiduras sin saber por qué

te colmaste

te vendiste

traicionaste

lo perdiste todo como todos lo perdieron todo

aunque este poema sea sólo para ti

todos lo perdieron todo

caminaron locos por la calle burlando a dios

y lo perdieron

pidieron perdón

se horrorizaron frente al pecado

se confesaron con un cura pederasta

que se metió mano bajo la sotana mientras hablabas

y lo perdiste todo, mi amigo, mi ex amigo

Ahora sólo queda (para mi)

contemplar el cielo gris de esta ciudad

como un volcán dormido

esperar un turbio cambio de milenio

como si eso lo cambiara todo

y escribir estos poemas interminables

que (suerte la mía) dan sentido a mi vida.

Yo Esperando por la Perla

Posted by admin on junio 01, 1998
Gente de Negro en mi Cocina, Poesia / No Comments

se pierde el sentido

se opaca todo entre sombras

la mirada se hace rabia

el dilema nos despierta

nos despierta de la noche

el dilema aquel infame

triste infame, insalubre respuesta

aquí, ahora

tu infame respuesta sin sentido

oscuro sentido, más que oscuro es la nada

la nada de la sonrisa tierna,

uff, que tierna tu sonrisa nada

maldigo tu sonrisa, enfrento tu carcajada

cuando ya del silencio no espero respuestas

ni de los gritos, espero respuestas

ni de los ojos espero respuesta

así, así, así,

como si fuera una cadencia inútil

así, así, así,

como esperando a alguien a esa fiesta

que ya no llega,

que ya no se hizo,

que ya se fueron,

así, así, así,

tu propia cadencia, tu propio baile

tu danza eterna, el hilo que reniegas

aquella es tu danza,

y sigues bailando, bailando

no paras de bailar un instante

y sudas poco a poco por la frente,

el pecho y los ojos mojados

de tanta danza

danza frenética de la vida siniestra

de la carcajada inhumana

del sarcasmo infinito del buen dios

buen dios, perdido entre fantasmas

como sigo yo, perdido entre fantasmas,

y llorando impaciente por un pedacito de cielo

por sólo una puerta abierta,

por unas nubes bajas con el sol escondiéndose

y a los hombres frenéticos

esperando por LA PERLA,

como idealista que sigo siendo,

yo esperando por LA PERLA