Así como este poemario, esto no es un prólogo, es una declaración política (Prólogo a “Sacar a 200”, de Marcelo Valdés)

marcelo-valdes---sacar-a-200Hace un tiempo atrás, cuando la cuenta de mis años comenzó a acumularse, tomé conciencia que lo que para la historia es un suspiro, para la experiencia humana es una vida entera. Me di cuenta que había vivido toda mi vida como testigo de las más atroces violaciones a los derechos humanos, primero, casi dos décadas de dictadura militar, y luego, poco más de veinte años de dictadura mercantil. Los gobiernos se sucedieron sin que, casi, me diera cuenta, y lo que en algún momento pareció una trascendental discusión en torno a alguna fundamental reforma, no fue sino un espectáculo, una acumulación de imágenes que ayudó a enfriar aquel caldero de frustración en el que se cuecen los sueños del pueblo.

German Riesco, Juan Luis Sanfuentes, Roberto Silva Renard, Pedro Montt, Arturo Alessandri, Roberto Troncoso, Pedro Schultz / ¡Elija, la lija! / ¡Asesinos a montón!

En doscientos años de supuesta independencia, las masacres obreras y los asesinatos políticos se han sucedido como si fueran una tradición, mientras los responsables son honrados con calles y monumentos… parece un olvido, un error, pero… ¡no es un error! ¡la institucionalidad del país se funda en el pueblo obediente y reprimido por el estado policial!

Marcelo Valdés nos lanza esa verdad en la cara, dejando en evidencia el maquillaje con el que el estado presume de ser una nación.

¿Desde 1810 será la fiesta / de guerras y abusos / en la larga y angosta faja de tierra?

Pero no sólo nos enrostra la responsabilidad política de quienes dieron la orden de disparar, sino que pasa por la más completa zoografía de cómplices.

Los plutócratas, ese grupo ínfimo de primos y cuñados que controla el país mercantilizado, lo que se compra y se vende, y lo que es peor, lo que se sabe y lo que no se puede saber:

En el ámbito empresarial / creó la empresa Larraín, Larraín y Larraín Cía. Ltda. / principal accionista de la multinacional Larraín Bank Company / de las multitiendas y supermercados / “Plaza Larraín” y “Supermegaultrahipermercados Larraín”. / En comunicaciones fue el fundador del periódico “La Verdad de Larraín” / del conjunto de radioemisoras “Larraín Escucha” / y del canal de televisión “Larraín TV”.

Los lacayos de esa verdad apócrifa, los López-Blanco y los Sánchez, escudados hoy en el amarillismo morboso del sufrimiento como espectáculo:

Señora Rosita para todo Chile, un país conmovido por su desgracia y para todo el mundo a través de nuestra señal internacional…a la cámara señora Rosita por favor cuéntenos..que siente en este momento tan trágico y miserable de su triste vida ?

La hipocresía de una religión bastarda:

A quien madruga dios lo ayuda / a quien masturba cura Karadima lo ayuda / a quien tortura cura Hasbún lo ayuda

La vergüenza de los alguaciles del sistema:

(…) pasó de socialismo / con empanada y vino tinto / a socialismo / con whisky y caviar.

La ciega complicidad de quienes cayeron obnubilados frente al dios consumo:

Se lo pitearon unos logos. / Unos pandilleros juveniles apodados Nike, Adidas, Reebok, / le metieron Converse e hicieron Fila para pisotearlo.

Y la abúlica complicidad de todo un pueblo que hipoteca su existencia entera a cambio de nada:

Tú mismo / Yo mismo / Calvos, Gordos y aburridos / $300.000 pesos / de lunes a viernes / de 09:00 a 18:00 hrs. / en una oficina

Al igual que en Al Revés de los Cristianos, la poética de Marcelo Valdés conserva un componente erótico, que, en esta nueva entrega, se funde cada vez más en lo existencial. Como si el espacio del orgasmo, posiblemente una de las experiencias humanas más cercanas a la disolución de los límites del yo, presentase, como un péndulo, la evidencia de nuestro exilio.

se estrelló mi mirada con la tuya / Bárbara / y tu sonrisa / hizo olvidar minutos / este producto, / material, / estadística, / cliente, / Número / que soy.

Ese otro espacio erótico, el bar, aquel pedazo de selva que apenas sobrevive –cada vez con más dificultad, hace unos pocos días cayó “El Trébol”, mítico tugurio en el que se forjaron nuestras amistades y proyectos- conserva esa mística solidaria ya olvidada. Yo te cuido las espaldas, tu cuidas las mías. Y aunque “solidaridad” sea una palabra en desuso, parece ser la única salida que se presenta para romper el círculo vicioso del capitalismo.

Hoy se cumplen exactamente 5 años desde que terminé de escribir el prólogo a su primer libro, “Al revés de los cristianos”, y si bien se respira un tufillo nuevo en el país, el eje del problema no parece haberse desplazado una milésima de grado. No me cuesta imaginar que en doscientos años más, algún anacrónico personaje titule su poema “sacar a 400”.

Citando a Viereck, “¡cómo quisiera, / más que un poema a mi país, / hacerle un país a mi poema!”. Parece que no tenemos otra alternativa.

 

Isla de Maipo, 11 de noviembre de 2014

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