¿Qué es Copyleft?

Copyleft o “Izquierdos de Autor” es una nueva y revolucionaria forma de entender los sistemas de patentes y licencias comerciales.

El concepto copyleft nace en la industria informática, específicamente en la industria de software, a partir de la necesidad que tienen un grupo de programadores para clasificar sus creaciones, puesto que éstas ya no son fruto de un individuo o de un grupo cerrado de individuos, sino de una comunidad amplia que ha realizado aportes conjuntamente durante el proceso de desarrollo del código fuente que dará origen finalmente al software distribuido. ¿Cómo patentar el trabajo de un grupo amplio de programadores, de diferentes lugares del mundo, que no se conocen y que en muchos casos no usan sus nombres reales sino “nicks”? ¿Cómo respetar el trabajo de todos? ¿Cómo hacer de ese trabajo algo lucrativo, es decir, cómo obtener rédito por el tiempo invertido? La respuesta fue surgiendo poco a poco hasta configurarse hace ya varios años la versión 1.0 de la licencia copyleft.

¿Qué dice esta licencia? Básicamente propone cuatro cosas:

a. que el código fuente en el que trabajan conjuntamente los desarrolladores es abierto, es decir, se encuentra y se encontrará siempre disponible para quienes quieran conocerlo

b. que se pueden hacer infinitas modificaciones sobre este código siempre y cuando se incluya en el nuevo código algunas líneas que expliquen de donde proviene el código originalmente y quienes fueron sus desarrolladores

c. que se puede distribuir, copiar y utilizar libremente y sin cargo el software compilado a partir de este código fuente

d. que se puede incluir este código como subparte de otros códigos siempre y cuando estos nuevos códigos sigan rigiéndose por las licencias copyleft.

Gracias a esta licencia se ha producido una completa revolución en materia de producción de software, existiendo hoy día un sistema operativo completo desarrollado bajo estas premisas, Linux, y una completa y enorme suite de aplicaciones disponible para libre elección de los usuarios.

¿Por qué a los músicos podría interesar el copyleft?

Cuando uno se relaciona con músicos, y en mi caso, además con programadores de software, escucha de boca de ambos una serie de reclamos para con el mercado en el que trabajan que curiosamente coinciden. Probablemente no se trate sólo de una coincidencia y encontremos estas críticas comunes en la mayoría de las actividades creativas, pero por ahora vamos a abocarnos sólo a estas dos ramas.

a. Los músicos se quejan que las industrias disqueras no invierten en proyectos innovadores porque, producto de las pérdidas que les ha generado la piratería, minimizan los gastos de riesgo. Los programadores por su parte se quejan que las empresas de software no invierten en proyectos innovadores porque prefieren minimizar los riesgos comprando y rediseñando productos ya insertos en el mercado. En ambos casos, la queja apunta a que el mercado termina imponiendo límites a la creación.

b. Los músicos se quejan que la industria disquera ha construido un oligopolio en virtud del que deciden, a nivel mundial, que productos son comercialmente viables y cuales no. Los programadores se quejan que en la industria del software existe claramente un monopolio que determina que los productos viables son los que tienen un mayor grado de compatibilidad con los productos del monopolio. En ambos casos, la queja apunta a que la industria decide la viabilidad de los productos y no los usuarios, es decir, existe sólo una elección forzada de los productos.

c. Los músicos se quejan que las industrias disqueras pagan miserablemente a los creadores por un producto que está altamente sobrevalorado en el mercado, puesto que la ganancia que obtiene la industria sobre un disco es del 900%. Los programadores se quejan que sus sueldos son cada vez más bajos mientras las empresas de software cobran cada vez más por un producto excesivamente sobrevalorado que obtiene, en muchos casos, ganancias superiores al 10000%!!! En ambos casos, la queja apunta a que el intermediario, la industria, cobra excesivamente por su intermediación perjudicando en exceso tanto al creador como al consumidor final.

Es a raíz de estas conversaciones que he pensado en proponer esta licencia de izquierdos de autor para la industria musical.

¿En que consistiría una licencia de izquierdos de autor en música?

El equivalente al código fuente de un programa, de una obra musical, sería su partitura u otra forma de transcripción musical. A diferencia de un software ya compilado, una obra musical ya ejecutada puede ser fácilmente objeto de “ingeniería inversa” por alguien con un oído entrenado. De ahí que la noción de apertura de código no es aplicable a la música puesto que por su esencia, ser escuchada, esto siempre ha sido. Lo mismo ocurre con las infinitas variaciones que se puede hacer sobre una obra durante su ejecución, las versiones que de esta se puedan hacer.

La innovación propuesta aparece cuando sostenemos que una obra adquiere la categoría de copyleft cuando define explícitamente que se puede copiar, distribuir, difundir y escuchar libre de cargos. Alguien podría preguntar en este punto de qué va a vivir un músico si no cobra por sus obras. Como respuesta sostengo que no sólo va a ganar mucho más de lo que gana hasta el día de hoy, sino que además ganará en libertad creativa produciendo mejores obras. Puedo agregar que incluso esto hará crecer impensablemente a la industria musical y que de igual manera serán los usuarios finales, los “consumidores” de música, los que tendrán mejores y más baratos productos.

El Cómo y el Por Qué

Hace unos años atrás grabar un disco era muy caro porque tener un estudio de grabación era muy caro. Hoy, gracias a la masificación de la tecnología digital, se puede grabar un disco haciendo una mínima inversión, o incluso ninguna si se dispone de un computador personal, micrófonos e instrumentos. Lo mismo ocurre con la duplicación puesto que si dispongo de un quemador de cd y de una impresora puedo obtener copias a un costo unitario impensable hace 10 años. Y si pienso en la promoción y en la distribución no puedo pensar en otra cosa sino internet, por lo que con el mismo computador personal que use durante la grabación y con una línea telefónica puedo, con un poco de creatividad y esfuerzo, difundir mis creaciones. Si todo lo anterior es así ¿por qué habría de necesitar una empresa que intermediara entre el público y mis creaciones?

Recordemos las quejas que mencionábamos algunos párrafos atrás y mirémoslas desde este nuevo foco, el copyleft:

a. si es el mismo creador quien producirá finalmente su obra, si impone límites a su creación es por una decisión personal y no por una imposición del mercado.

b. Si las creaciones se difunden y promocionan abiertamente con medios creativos surgidos de la iniciativa de los mismos creadores y llegan al público de esta manera, será el gusto del público el que decida realmente que obras escuchará y que obras no, ampliándose la oferta y por lo mismo, los límites de la elección

c. Si no existe intermediario entre el creador y su público, las obras llegarán a un costo mínimo al público final que podrá optar por adquirirla al músico a un valor razonable o “bajarla” de la red, grabarla en un cd e imprimir la carátula.

d. Como el valor del “objeto” disco se reduce en al menos un 50%, el público podrá desviar parte de esos recursos surgiendo nuevas “necesidades” musicales. Si está satisfecho con la calidad de las creaciones podrá, por ejemplo, asistir a presentaciones en vivo de los músicos que prefiera, llegando finalmente esos recursos a los mismos músicos.

He visto contratos de bandas con disqueras en los cuales aparece una ganancia de los músicos de un 1,4% de las utilidades de las ventas de los discos ¿De qué viven hoy esos músicos si está claro que no lo hacen de la venta de sus discos? Está claro, lo hacen de las presentaciones en vivo. Y lo seguirán haciendo.

Algunas Supuestas Conclusiones

Si miramos la historia de la industria del software de los últimos cinco años podemos saber qué es lo que pasará en la industria musical cuando comiencen a aplicarse los postulados de los izquierdos de autor a sus creaciones.

Habrá en un comienzo una fuerte contra por parte del oligopolio disquero pues evidentemente verán amenazado su negocio. Presentarán recursos legales arguyendo que se trata de prácticas que atentan contra la libertad de comercio, que se fomenta la piratería (vaya error ¡con el copyleft se acaba la piratería!) y otras barbaridades parecidas a las que ya nos tienen acostumbrados. Cuando pierdan esas batallas seguirán existiendo en una tensa convivencia sabiendo que los procesos históricos determinan que en el mediano plazo desaparecerán.

El público por su parte se verá doblemente beneficiado puesto que bajará el valor de su querido producto como nunca lo pensó, tendrá una oferta infinita y casi inabarcable de obras musicales que podrá elegir de acuerdo a sus gustos personales y no de acuerdo a los gustos masivos, y por lo mismo crecerá su experiencia por lo que buscará nuevas formas de goce estético, entre las que el contacto directo con los músicos se impondrá como una necesidad.

Y los creadores, finalmente, dejarán de quejarse porque el inhumano mercado no les permite crear y podrán libremente entregarnos sus benditas producciones sin la censura que hoy se autoimponen en busca de un miserable contrato.

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